04/10/2017

Acto de los trabajadores de núcleos y colectivos culturales

Los trabajadores de los núcleos y colectivos culturales realizaron un acto ayer frente al obelisco, como un modo de visibilizar sus reclamos, tan múltiples y diversos como coincidentes en un diagnó...

Los trabajadores de los núcleos y colectivos culturales realizaron un acto ayer frente al obelisco, como un modo de visibilizar sus reclamos, tan múltiples y diversos como coincidentes en un diagnóstico urgente: hoy la cultura está en riesgo, en emergencia, o en todo caso se asiste a una avanzada que pretende imponer un único modelo de cultura.

En contra de ese modelo se pronunciaron ayer intelectuales, dirigentes, artistas, gestores culturales y otros trabajadores de la cultura, en una juntada que fue celebrada por su propia naturaleza: la de unir fuerzas y voluntades. Los organizadores anunciaron que van hacia la realización de un “gran congreso nacional de la cultura”, y como próximo paso convocaron, para el próximo domingo a las 15, al festival “Somos Cultura” en los Bosques de Palermo. 

Desde una radio abierta montada en la plazoleta del obelisco, y mientras los granaderos arriaban la bandera allí ubicada, se leyeron algunas de las ideas que guiaron el encuentro: “No al vaciamiento del Ministerio de Cultura”, “por el 1% del PBI para la cartera de cultura”  “no a la extranjerización de la cultura, defendamos las industrias culturales argentinas” “por la Ley Nacional del Libro” “por la defensa de las entidades gestoras de los derechos de autor” “el cine no se toca: sí a mantener el fomento al cine nacional”, “por volver a la compra de libros para las bibliotecas y las escuelas”, “respaldo del Estado para el mantenimiento digno de espacios culturales, milongas, teatros independientes, bares culturales”, fueron algunos de los reclamos que se escucharon. Más de sesenta organizaciones sociales, políticas y gremiales, y colectivos culturales de todos los tamaños y de todas las áreas y artes, adhirieron a la convocatoria. Allí estaban, entre muchas otras,las Cámaras de Clubes de Música en Vivo, el Frente de Artistas y Trabajadores de las Culturas, el Movimiento de Espacios Culturales y Artísticos, el Radar de los Trabajadores, el Centro Cultural de la Cooperación, Caras y Caretas, el Espacio Carta Abierta, Ate Capital y la Unión de Marionetistas y Titiriteros, además de una cantidad de espacios ligados a escuelas de arte.

Cada una de las organizaciones fue pintando el panorama “ de emergencia” con sus testimonios: los centros culturales contaban que ya no pueden pagar las boletas de luz y gas los espacios de memoria, que ya no reciben presupuesto para funcionar los integrantes de programas dependientes de los Ministerios de Cultura o Educación, que éstos están siendo desmantelados en los hechos. Otros espacios organizados surgieron, justamente, a partir de esta emergencia que se denuncia. El “Colectivo LIJ”, por ejemplo, reúne a escritores, ilustradores, editores y otros trabajadores relacionados con la literatura infantil y juvenil, un área que, aseguran, está siendo especialmente golpeada: “se ha recortado el presupuesto a la Conabip, se desmantela el Plan Nacional de Lectura, ya no se entregan libros en las escuelas, ni se capacita a los docentes”, enumeran, mientras reparten una Carta Abierta con la que han decidido pronunciarse públicamente –de la que dio cuenta ayer este diario–. Son impresiones y fotocopias “orgullosamente artesanales”, que cada uno hizo, como pudo, en su casa.

Los profesores del programa de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles del Bicentenario, que depende del Ministerio de Educación, cuentan cómo lo sólido se desvanece: “no es que lo cierran, porque en lo formal continúa. Pero en los hechos, no renuevan los contratos, pagan los sueldos tan atrasados como para que prefieras irte, no renuevan ni arreglan los instrumentos, no hacen más encuentros de intercambio y formación”, enumeran. Para seguir subsistiendo, en Wilde y la Isla Maciel, por ejemplo, orquestas y coros como los de la Universidad Nacional de Avellaneda organizan conciertos a beneficio (hace poco dio uno Miguel Angel Estrella, en el teatro Roma) y organizan campañas de financiamiento colectivo en plataformas virtuales. 

Cafecito