El 80% de las empresas del sector se ha visto afectado por la crisis económica, lo que ha resultado en más de 5 mil despidos y la suspensión de otros 10 mil trabajadores.
El informe detalla que el 76% de las empresas ha reducido su capacidad instalada, reflejando un derrumbe del 29%. Además, el 45% de las compañías tuvo que reducir su plantilla en junio, lo que representa un retroceso del 16% respecto a diciembre del año pasado.
“La industria tiene un rol fundamental en la generación de valor y trabajo genuino a lo largo y ancho del país”, expresó la Fundación Pro Tejer, instando al Gobierno a incluir al sector en el diseño de políticas futuras. La entidad destacó que, tras un récord de inversiones en los últimos tres años que superaron los 1400 millones de dólares, actualmente 6 de cada 10 máquinas están paradas.
El 40% de las empresas encuestadas reportó dificultades para afrontar gastos, lo que ha llevado al 84% de ellas a abstenerse de realizar nuevas inversiones. Además, el 81% considera que es muy complejo competir en los mercados exteriores debido a la brecha cambiaria y la situación monetaria del país. La crisis económica ha impactado severamente en el poder adquisitivo de la población, reduciendo el consumo en un 15.5%, según el informe.
La situación se agrava en un contexto donde el Gobierno nacional ha eliminado trabas burocráticas para el ingreso de productos textiles y calzado desde el exterior. Una norma de la Secretaría de Industria y Comercio, vigente desde marzo por 120 días, eliminó la obligatoriedad del etiquetado en origen para estos productos, facilitando su importación.
“La industria textil está en una situación alarmante”, indicó el informe, resaltando que el sector ha sido uno de los más golpeados por la crisis. La Fundación Pro Tejer exigió al Gobierno en mayo que el sector sea incluido en “el diseño de las políticas que van a conducir el rumbo del país en los próximos años”.
En medio de este panorama, las trabajadoras y trabajadores del sector textil enfrentan una incertidumbre creciente, mientras las empresas luchan por mantenerse a flote en un contexto económico adverso y con políticas que parecen no favorecer la recuperación del sector.

