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El caso se suma a otro episodio reciente y, según denunció el dirigente, ambos estarían vinculados al abuso de sustancias anestésicas como midazolam, propofol y fentanilo. El cuerpo del enfermero fue hallado en su domicilio del barrio porteño de Palermo junto a ampollas de estos fármacos, lo que volvió a encender las alertas en el sector.
Peretta sostuvo que estas muertes “exponen debilidades estructurales” en los mecanismos de control sanitario. Según explicó, se trataría de medicamentos que deben estar bajo estricta supervisión, pero que en la práctica son sustraídos mediante maniobras irregulares dentro de hospitales. Entre ellas, mencionó la simulación de un mayor consumo del real para desviar parte del stock hacia circuitos ilegales.
De acuerdo con la denuncia, estos productos no solo alimentarían el consumo problemático en ámbitos privados, sino también un mercado clandestino vinculado tanto a fiestas como al narcotráfico, que —según advirtió— ya no se limita a drogas tradicionales sino que incorpora medicamentos por sus efectos.
El dirigente sindical también apuntó contra la falta de controles sobre el personal de salud. En ese sentido, afirmó que se detectaron casos en los que personas con adicciones continuaban desempeñándose en funciones críticas, como la administración de anestesia, en hospitales públicos y privados.
Ante este escenario, el SAFYB exigió respuestas concretas de las autoridades sanitarias sobre las fallas en los sistemas de fiscalización y las medidas a implementar para evitar el robo de medicamentos, el uso indebido y nuevas muertes.
Finalmente, Peretta recordó que el sindicato viene alertando desde hace más de 15 años sobre estas irregularidades sin obtener respuestas oficiales, y reclamó que el Gobierno nacional avance en políticas que aborden el uso irracional y el abuso de fármacos en el sistema de salud.

