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No estamos dispuestos a vivir bajo una tiranía”, enfatizó Biró, quien cuestionó duramente la legitimidad del decreto firmado la semana pasada. Según el líder sindical, solo se debería regular el derecho a huelga en casos donde peligre la vida, tal como lo establece la Organización Internacional del Trabajo (OIT). “Vamos a defender el interés colectivo, vamos a recurrir a la Justicia”, reiteró en declaraciones a Radio Mitre.
La medida del Gobierno llegó justo antes de una huelga de 24 horas que afectó a más de 300 vuelos, y que dejó en vilo a miles de pasajeros. Biró anticipó que la situación “ya está grave y se va a poner mucho peor”, sin descartar una escalada de tensiones en el conflicto con el Gobierno. Sin embargo, no ofreció detalles sobre nuevas medidas de fuerza, aunque dejó en claro que el gremio no cederá ante lo que considera un ataque a los derechos de los trabajadores.
El sindicalista defendió la huelga como una herramienta legítima para salvaguardar los intereses económicos y profesionales de los empleados del sector. “El Gobierno está jugando todas las cartas muy fuerte”, señaló, y rechazó el uso del término «paro salvaje» para referirse a las huelgas en la actividad aerocomercial, afirmando que ese concepto “no existe en el derecho”.
Además, Biró acusó al Gobierno de utilizar los conflictos laborales para impulsar la privatización de Aerolíneas Argentinas y ganarse el favor de la opinión pública. Según el dirigente, esta situación no solo busca debilitar a los sindicatos, sino también justificar futuras decisiones políticas que podrían poner en riesgo la estabilidad de los trabajadores del sector.
En medio de esta disputa, el diputado José Luis Espert sumó tensión al debate con polémicas declaraciones. “Los sindicalistas son delincuentes y los vamos a perseguir hasta debajo de la cama”, afirmó, exponiendo la postura de sectores del oficialismo que ven en los gremios un obstáculo para sus reformas.
El futuro del conflicto parece incierto, pero todo apunta a una intensificación de la confrontación entre el gremio de pilotos y el Gobierno, mientras los trabajadores del sector aéreo se preparan para nuevas batallas en defensa de sus derechos laborales.

