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La decisión se produjo en medio de la fuerte presión sindical y social por el rechazo a la iniciativa impulsada por el Gobierno de Javier Milei, que modifica múltiples artículos de la legislación laboral vigente. La postergación fue interpretada por dirigentes de la Confederación General del Trabajo (CGT), cuyo edificio central se encuentra en la calle Azopardo, como una victoria política del movimiento obrero.
Durante el plenario de las comisiones de Trabajo y Presupuesto del Senado, Bullrich explicó que la idea es consensuar con distintos sectores y “dejar el debate abierto” para incorporar observaciones de sindicatos, provincias y otras fuerzas políticas antes de someter el texto a votación en el recinto.
En el centro sindical, la postergación fue recibida con festejos y definieron la decisión como “un triunfo de la CGT”, al haberse logrado frenar la intención de darle un tratamiento exprés al proyecto en pleno período de sesiones extraordinarias de diciembre. Líderes gremiales destacaron además las conversaciones mantenidas con gobernadores y legisladores provinciales como parte de la estrategia que llevó a la demora del debate.
La reforma laboral, que propone cambios en las modalidades de contratación, regulación sindical y cálculos indemnizatorios, entre otros puntos, había sido motivo de duras críticas por parte de sectores sindicales y opositores, que la consideran un retroceso de derechos laborales conquistados.
Con la decisión de reabrir la discusión legislativa en febrero, el oficialismo busca ajustar el texto y avanzar hacia la media sanción, mientras que los gremios anticipan que continuarán organizando medidas de presión para modificar o frenar la iniciativa.

