Cocot y Dufour.webp

El cierre fue la culminación de un proceso de achique que se extendió durante meses, con despidos escalonados que redujeron de manera progresiva la dotación. En ese período, según denunciaron los trabajadores, comenzaron también demoras e irregularidades en el pago de salarios, aguinaldos y vacaciones.
“Nos fueron pagando en cuotas, sin fechas claras y sin ningún tipo de explicación. Ahora directamente nos dicen que la planta cierra”, señaló uno de los operarios durante la protesta realizada frente al establecimiento.
La noticia del cese de actividades desató asambleas permanentes y cortes de calle en las inmediaciones de la fábrica. Hubo momentos de fuerte tensión con representantes del área de Recursos Humanos enviados por la empresa y se reforzó la presencia de seguridad privada en el lugar.
Desde la firma atribuyeron la decisión a la crisis económica y a la caída de la actividad, argumentando que el negocio dejó de ser sustentable. Sin embargo, delegados gremiales cuestionaron esa versión. “Hasta hace poco trabajábamos con turnos extendidos y producción las 24 horas. No pueden hablar de falta de actividad cuando la planta estaba a pleno”, sostuvo un representante de los trabajadores.
El cierre se inscribe en un contexto crítico para la industria textil nacional. Según datos de la Fundación Pro Tejer y de la Unión Industrial Argentina, el sector viene registrando caídas en la producción, aumento de costos y pérdida de empleo en los últimos meses, en un escenario marcado por la retracción del consumo y mayores importaciones.
Ahora, los trabajadores evalúan los pasos a seguir para garantizar el cobro de las indemnizaciones y no descartan iniciar reclamos judiciales si no obtienen respuestas. “Queremos que se respeten todos nuestros derechos. Detrás de cada puesto hay una familia”, advirtieron en asamblea.

