09/04/2026

ATE Córdoba

Despidos en ANLIS: denuncian vaciamiento de un centro clave contra el Chagas y alertan por el impacto en la salud pública

Los despidos en la Unidad Operativa de Vectores (UNOVE), ubicada en Santa María de Punilla, encendieron una fuerte alarma entre trabajadores y especialistas, que denuncian un “vaciamiento” del sistema científico estatal y advierten sobre consecuencias directas en la salud pública.

La medida forma parte de un ajuste más amplio sobre la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS), con al menos 39 cesantías en Córdoba, Salta y Misiones.

Desde ATE Córdoba señalaron que “los despidos no son solo recortes, son el vaciamiento de un centro de referencia latinoamericano con 40 años de historia en la lucha contra el Chagas”, y apuntaron directamente contra el Gobierno de Javier Milei por lo que consideran “un nuevo atropello contra el sistema de Ciencia y Tecnología”.

El UNOVE depende del Centro Nacional de Diagnóstico e Investigación en Endemoepidemias (CENDiE) y cumple un rol estratégico en la investigación y control de enfermedades transmitidas por vectores. Desde la década de 1980, el espacio —originalmente creado como centro de referencia de vinchucas— fue clave para el estudio del Trypanosoma cruzi, el parásito causante del Chagas, y para la capacitación de equipos sanitarios en todo el país.

Según denunciaron los trabajadores, la desvinculación de tres especialistas encargados del mantenimiento del insectario pone en riesgo inmediato el funcionamiento del área. “Con la baja de trabajadores clave, el país pierde su capacidad de respuesta ante enfermedades como el dengue, la leishmaniasis y la fiebre amarilla”, advirtieron.

Aunque el Gobierno justificó la medida en un proceso de “optimización” y reestructuración de organismos, desde el sector científico aseguran que en la práctica implica el desmantelamiento de líneas de trabajo enteras. “Los programas quedan discontinuados y huérfanos”, sostuvieron, y remarcaron que la eliminación de estos espacios territoriales “deja a la población desprotegida y al sistema sanitario sin investigación esencial”.

El centro de Punilla no solo funcionaba como referencia nacional para la identificación de especies de vinchucas, sino también como proveedor de material biológico fundamental para estudiar la resistencia a insecticidas, un aspecto clave en el control de enfermedades vectoriales.

“Sin ciencia soberana no hay salud pública”, afirmaron desde ATE, y concluyeron: “Este desmantelamiento es un ataque directo al Estado, a la ciencia y a la salud de toda la población”.

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