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A pesar de haber asegurado que no apoyarían cambios en el modelo sindical argentino, los diputados de La Libertad Avanza, liderados por Javier Milei, se alinearon con la UCR y el PRO para impulsar la Reforma Sindical. Con este apoyo, la iniciativa alcanzó 15 votos, quedando a solo uno de obtener dictamen, aunque ya no podrá ser tratada en 2024.
La reforma propone un cambio drástico en el panorama sindical: limitar el poder financiero de los gremios, restringir la capacidad de organización sindical y desarticular el modelo de unidad promocionada, pilar histórico del sindicalismo argentino.
Promesas incumplidas
Santiago Caputo, asesor clave de Milei, había garantizado a la CGT que los libertarios no avanzarían en el proyecto. Andrés Rodríguez, líder de UPCN y secretario adjunto de la CGT, había asegurado públicamente que existía un diálogo constante con Caputo, quien, según sus palabras, «no está de acuerdo en modificar la ley de organizaciones sindicales» y había ordenado a los legisladores libertarios no participar en la discusión.
En declaraciones a AM530, Rodríguez afirmó que Caputo había mostrado hasta entonces una postura no confrontativa con el sindicalismo. Sin embargo, el panorama cambió abruptamente: “La presencia de los diputados libertarios en la comisión traiciona lo que habíamos conversado. Nos sorprende y nos preocupa que hayan decidido alinearse con un proyecto que amenaza a los trabajadores organizados”, expresó Rodríguez al conocer la noticia.
Un intento frenado, por ahora
La votación logró reunir 15 firmas, quedando a un paso de obtener el dictamen necesario para ser debatida en el recinto. Aunque este revés asegura que el proyecto no avanzará en 2024, el resultado deja abierta la puerta para que sea retomado en 2025.
El intento de avanzar con la reforma sindical genera incertidumbre y malestar en el ámbito laboral. Desde la CGT, ya comienzan a delinear estrategias para frenar nuevamente un proyecto que consideran perjudicial para los derechos colectivos de los trabajadores.
“Esto no es solo una amenaza para los sindicatos, es una amenaza para toda la clase trabajadora. Si creen que vamos a quedarnos de brazos cruzados, están muy equivocados”, advirtieron desde la central obrera, anticipando un conflicto que podría escalar en los próximos meses.

