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Según denuncian sectores sindicales y economistas, "el salario mínimo hoy no alcanza para vivir dignamente, cubre apenas un 27,5% de la canasta básica total y un 62,2% de la alimentaria". El desfasaje entre el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) y la inflación acumulada es cada vez más marcado. Entre enero y septiembre de 2024, el SMVM creció un 71,8%, pero la inflación acumulada en ese período fue del 101,6%, lo que implica una pérdida de 30 puntos porcentuales del poder adquisitivo de los trabajadores. Esta situación golpea especialmente a los sectores de ingresos más bajos, que ven cómo su capacidad de compra se erosiona día tras día.
En la comparación interanual, el panorama es aún más crítico. Aunque el salario mínimo aumentó nominalmente de $118.000 en septiembre de 2023 a $268.056,50 en septiembre de 2024, representando un incremento del 127%, la inflación en el mismo período fue del 209%. Esto significa una diferencia de 82 puntos porcentuales, lo que evidencia la pérdida de valor real del salario mínimo. "A pesar del aumento nominal, el ingreso mínimo perdió considerablemente su poder de compra frente a los precios", señaló el economista Federico Pastrana.
Además, la situación se agrava para los trabajadores en el sector informal. Según el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el salario de los empleados no registrados cayó un 29,5% en el primer semestre de 2024 en comparación con el año anterior. "Las paritarias estancadas desde julio en el sector privado también frenaron la recuperación del salario real", explicó Pastrana, quien advierte sobre un "escenario de estancamiento económico".
En este contexto, la suba de la canasta básica total del 201,9% y de la canasta alimentaria del 189,13% en el último año intensifica la presión sobre los ingresos de las familias. "Los trabajadores están viendo cómo cada mes su salario rinde menos, mientras los precios no dejan de aumentar", denuncian desde distintos gremios, quienes exigen medidas urgentes para ajustar el salario mínimo a la realidad inflacionaria y garantizar que ninguna familia quede por debajo de la línea de pobreza.

