15/05/2025

Declaran emergencia salarial y comunitaria

Emergencia en la UNAJ: docentes renuncian y caen las inscripciones por la crisis salarial

La Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ), ubicada en Florencio Varela, declaró la emergencia salarial y comunitaria ante la crítica situación económica que atraviesan docentes, no docentes y estudiantes.

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UNAJ

La decisión fue tomada por el Consejo Superior de la institución como respuesta a la pérdida del poder adquisitivo y la creciente deserción estudiantil.

“Hay compañeros docentes que no logran cubrir las cuatro comidas del día”, advirtió Clara Chevallier, secretaria general de la Asociación de Docentes, Extensionistas e Investigadores de la UNAJ (Adeiunaj). La dirigente gremial describió una crisis sin precedentes en la universidad, marcada por “una pérdida salarial inédita” y el abandono de cargos por parte de profesionales que, ante los bajos ingresos, buscan otras alternativas laborales mejor remuneradas, incluso en empleos menos calificados.

Desde la UNAJ estiman que los trabajadores universitarios han perdido el equivalente a cuatro salarios en lo que va de la gestión de Javier Milei. Mientras los salarios quedaron congelados en marzo, la inflación acumuló subas de 2,2%, 2,4% y 3,7% en enero, febrero y marzo respectivamente. Esto profundizó un deterioro que impacta directamente en la vida universitaria.

La situación también golpea al alumnado. Según relevamientos internos, más del 60% de las estudiantes mujeres y el 70% de los estudiantes varones que trabajan lo hacen en condiciones informales. Esto implica jornadas laborales extensas, bajos salarios y escasas posibilidades de sostener una carrera académica.

“Tenemos un altísimo porcentaje de estudiantes que son primera generación universitaria. Se ven particularmente afectados por el costo del transporte, mientras las becas siguen congeladas y el Progresar se mantiene en 35 mil pesos”, señaló Chevallier.

En ese contexto, la universidad denuncia una “decisión deliberada de atacar el sueldo docente” por parte del gobierno nacional. “Las universidades siguen en riesgo. Los docentes están renunciando, los no docentes también. Hay menos inscripciones. El 95% del gasto universitario es salario, pero el ajuste solo contempló gastos de funcionamiento”, explicó la dirigente de Adeiunaj.

Según el gremio, un docente con dedicación semiexclusiva —unas 20 horas semanales— percibe actualmente unos 500 mil pesos. “Es un laburo que no sirve para pagar un alquiler, mucho menos para tener un proyecto de vida”, lamentó Chevallier.

Además de la pérdida salarial, desde la universidad advierten un riesgo más profundo: el vaciamiento de una institución que fue clave en la democratización del acceso a la educación superior. “Es un ataque a la universidad pública del que no tenemos memoria. Está en riesgo que deje de ser una institución de referencia, democrática, donde se discuten todas las ideas”, sostuvo la representante gremial.

En ese marco, las universidades del conurbano bonaerense comenzaron a articular estrategias conjuntas. “Estamos trabajando fuertemente por la unidad. En este momento lo que sobra es fragmentación, y creemos que construir acuerdos es el único camino para avanzar”, afirmó Chevallier.

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