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La Confederación General del Trabajo (CGT) fue una de las organizaciones convocantes, aunque no movilizó grandes números. Los cosecretarios generales, Héctor Daer y Pablo Moyano, estuvieron presentes pero no hablaron. La mayor parte de los manifestantes provinieron de agrupaciones como Movimiento Evita, Barrios de Pie y Corriente Clasista y Combativa (CCC), junto con gremios de las CTA, como ATE.
La jornada comenzó a las 8 de la mañana con una ceremonia religiosa en el santuario de San Cayetano en Liniers, encabezada por el arzobispo porteño Jorge García Cuerva y el vicario general Gustavo Carrara. A las 10, la peregrinación partió desde Cuzco y Avenida Rivadavia hacia Plaza de Mayo, donde se realizó el acto central a las 13:30.
Alejandro Gramajo, secretario general del sindicato UTEP de trabajadores informales, cerró el acto con un discurso contundente: "La gestión libertaria empuja al exterminio social y libró una guerra al bolsillo del pueblo trabajador. A las ollas populares se están acercando trabajadores que conservan su trabajo, pero que tienen que pagar alquileres impagables y los aumentos del transporte público". Gramajo añadió: "Nos están empujando a la peor crisis humanitaria que tuvo el país".
El Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel también tomó la palabra, destacando que "al hambre y desempleo la forma de enfrentarlo es la unidad". Pérez Esquivel criticó al gobierno diciendo: "Un gobierno que no está al servicio del pueblo, está en contra del pueblo", y llamó a "impedir la entrega del país". Además, condenó a los legisladores que apoyaron la Ley de Bases, señalando: "Son cómplices de este proyecto de destrucción de la Patria. Los gobernadores se venden por 30 monedas, eso es muy triste".
Daniel Catalano, de ATE-Capital, Taty Almeida, de Madres de Plaza de Mayo, y Hugo "Cachorro" Godoy, secretario general de la CTA Autónoma, también fueron oradores destacados. Godoy afirmó: "El hambre es la peor violencia y los hambrientos se duplicaron en estos ocho meses. 25 millones vivimos por debajo de la línea de la pobreza. Milei, querés convertirte en un déspota pero no lo vamos a permitir, por eso estamos aquí movilizados".
Héctor Daer, en declaraciones a la prensa, comentó: "Es una movilización importante del pueblo trabajador y de sectores vulnerables que fueron abandonados a la buena de Dios en estos momentos. Esperemos que esto tenga resonancia en quienes tienen la responsabilidad de canalizar todo lo que significa el tejido social y se empiecen a generar políticas que reviertan esta caída del empleo y de los ingresos".
Esta manifestación no solo fue una expresión de descontento, sino también un llamado urgente a la acción para revertir una crisis que afecta a millones de argentinos. La marcha por San Cayetano se consolidó como un poderoso recordatorio de la lucha por justicia social y dignidad para todos los trabajadores.

