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Este histórico dirigente sindical marcó un hito en la década de 1970, cuando asumió la Secretaría General del Sindicato de Panaderos de Rosario en 1971 y, dos años después, en 1973, lideró la Confederación General del Trabajo (CGT) de la ciudad.
"Yo salí a enfrentar el sistema en los años más duros, después me retiré para dejar que las nuevas generaciones se hicieran cargo", expresó en su momento Ortolan, reflexionando sobre su legado y la importancia del relevo generacional.
Hoy, ese legado parece encontrar continuidad en su nieto, Mirko Ortolan. Inspirado por los ideales de su abuelo y en un contexto de intensa movilización social en Argentina, Mirko busca trabajar por la comunidad y transmitir los valores de la doctrina peronista a las nuevas generaciones. Sin embargo, asegura que su objetivo es hacerlo sin perder los principios fundamentales que marcaron a la vieja guardia sindical, a la cual perteneció su abuelo.
"Debemos trabajar mancomunadamente, combinando la experiencia de los compañeros que han recorrido un largo camino con la energía y el entusiasmo de las bases jóvenes, que son el futuro tanto de la política como del movimiento obrero organizado", afirmó Mirko en un llamado a la unidad.
En este sentido, el joven Ortolan convoca a construir un 2025 basado en los pilares de la unidad, solidaridad y compañerismo, valores que, según él, son esenciales para fortalecer el movimiento obrero y responder a los desafíos actuales.
La historia de los Ortolan muestra que el espíritu sindical sigue vivo, recordando que las luchas del pasado son el cimiento para construir el futuro.

