El pasado miércoles, miles de jubilados, acompañados por hinchas de diversos clubes de fútbol, sindicatos y partidos de izquierda, se congregaron frente al Congreso para protestar contra los recortes en las jubilaciones. La manifestación, que comenzó de manera pacífica, derivó en enfrentamientos cuando la policía intervino con gases lacrimógenos y balas de goma, resultando en más de 120 detenidos y al menos 45 heridos.
Entre los heridos se encuentra Beatriz Blanco, una jubilada de 87 años, quien presentó una denuncia contra la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y el jefe de la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE), Sergio Neiffert, por la violencia ejercida durante la protesta.
La represión ha generado críticas desde diversos sectores. El secretario general de la CGT, Héctor Daer, expresó: "Vienen usando el instrumento de la homologación para ir con salarios debajo de la inflación". Por su parte, Héctor Amichetti, secretario general de la Federación Gráfica Bonaerense, señaló que "la represión fue un punto de inflexión" y que "el paro es una primera respuesta unificada de todo el movimiento obrero".
El Consejo Directivo de la CGT se reunirá el 20 de marzo para definir los detalles de la medida de fuerza, incluyendo si habrá movilización y si formará parte de un plan de lucha más amplio. Además, la central obrera participará en la marcha opositora del 24 de marzo, Día de la Memoria, que se prevé tendrá una convocatoria masiva.
Este paro general refleja el creciente descontento de los trabajadores y jubilados frente a las políticas de ajuste del gobierno y la respuesta represiva a las manifestaciones sociales.


