La iniciativa busca reunir objetos, documentos, fotos y testimonios audiovisuales de sindicatos confederados, hasta ahora dispersos, para reconstruir y transmitir la memoria de quienes fueron perseguidos, desaparecidos o asesinados por su defensa de los derechos y la democracia.
El proyecto se concretó a partir de un convenio de cooperación con Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, que permitirá compartir ese espacio simbólico donde ya funciona otra muestra. "Implantar esta muestra en ese espacio simbólico sintetiza los dos estandartes principales de la dictadura: el movimiento obrero y las Madres de Plaza de Mayo", sostuvo Julio Piumato, co-secretario de Derechos Humanos de la CGT.
Por su parte, Taty Almeida, presidenta de Madres Línea Fundadora, afirmó: “Hay que pensar que los 30 mil eran trabajadores… donde antes hubo horror y ahora hay vida… será un museo vivo… las locas seguimos de pie.”
En la misma línea, Maia Volcovinsky, co-secretaria de Derechos Humanos de la CGT, remarcó: “Es injusto que nuestro pueblo no tenga la historia de los trabajadores organizados contada por ellos mismos… Poder hacerlo junto a las Madres es un sueño… el 70 % de las víctimas del terrorismo de Estado fueron trabajadores y trabajadoras organizados.”
El acto cerró con el discurso del secretario general Héctor Daer, quien cuestionó la teoría de los “dos demonios” y aseguró que la dictadura aplicó un plan sistemático de exterminio contra los sectores populares más activos.
La presentación contó con la participación de secretarios generales de gremios, referentes de derechos humanos y dirigentes sindicales, que respaldaron una iniciativa destinada a rescatar el protagonismo obrero en la lucha por la democracia.

