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En la comitiva se incluirá no solo a destacados dirigentes sindicales, sino también a representantes de las organizaciones sociales, lo que enviará un fuerte mensaje de unidad entre el trabajo formal e informal. El encuentro, liderado por los cotitulares de la CGT, Pablo Moyano y Héctor Daer, apunta a fortalecer la postura del movimiento obrero ante el gobierno de Javier Milei.
El viaje contará con una selecta delegación de diez dirigentes, entre los que se destacan Andrés Rodríguez (UPCN), Gerardo Martínez (UOCRA), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Rodolfo Daer (Alimentación), Cristian Jerónimo (Vidrio), Maia Volcovinsky (Judiciales), Jorge Sola (Seguro) y Marina Jaureguiberry (Docentes Privados). Sin embargo, la inclusión del líder de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), Alejandro Gramajo, marca un hito importante. “La presencia de Gramajo simboliza la unidad entre los sectores del trabajo formal e informal, un gesto que el propio Papa ha destacado en más de una ocasión”, afirmaron fuentes cercanas al gremio.
La visita no será solo un gesto protocolar, sino una oportunidad para que los sindicalistas discutan en privado con Francisco sobre la situación política y social del país. "Vamos a hablar del impacto de las políticas actuales en los trabajadores y trabajadoras, y esperamos encontrar en el Papa un aliado que nos apoye en esta lucha", comentó un integrante de la comitiva. Además, volverán a insistir en el pedido de una visita papal a la Argentina, un deseo que se ha mantenido vivo desde el inicio del pontificado de Bergoglio.
Este encuentro tiene un fuerte contenido político, no solo por la figura del Papa, sino también por el contexto en el que se da, en medio de las tensiones con el gobierno actual y las expectativas de cara a las elecciones en el PJ. "Es hora de mostrar resistencia y tener un peso real en las decisiones que afectan al país", afirmó Pablo Moyano, en relación a los objetivos de la reunión.
El otro cotitular de la CGT, Carlos Acuña, no participaría del encuentro, aunque no se dieron detalles oficiales sobre su ausencia.
En definitiva, la audiencia con el Papa Francisco se perfila como un gesto clave de unidad y resistencia, tanto para los gremios como para las organizaciones sociales, en un contexto de creciente presión económica y política sobre los trabajadores y trabajadoras.

