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En un comunicado difundido este 29 de diciembre, el sindicato explicó que la interrupción del servicio, inicialmente justificada por tareas de reparación de vías tras el descarrilamiento del tren a Tucumán ocurrido el 20 de septiembre, “se ha convertido en la excusa ideal para impedir que se repongan los servicios”.
Desde La Fraternidad advirtieron que esta situación configura “un lock-out contra los trenes de pasajeros de larga distancia”, que deja sin una alternativa de transporte accesible a sectores populares. “Se priva de esta manera a miles de usuarios la posibilidad de transportarse a costos accesibles para la gente que menos tiene”, remarcaron.
El gremio que conduce Omar Maturano sostuvo que la continuidad de los trenes de larga distancia no solo es una demanda social, sino también una cuestión estratégica. “Todos los argentinos debemos defender la continuidad de estos servicios, porque es defender nuestra soberanía”, afirmaron.
La suspensión de los trenes impacta de lleno en trabajadores, estudiantes y familias que dependen del ferrocarril como medio económico para viajar entre provincias, en un contexto de fuerte aumento del costo del transporte y pérdida del poder adquisitivo. Desde el sindicato anticiparon que seguirán denunciando la situación y reclamando la restitución inmediata de los servicios.

