Aunque se proyecta un leve descenso para fin de año, las cifras actuales se mantienen cerca de los máximos registrados en dos décadas y reflejan una realidad alarmante, especialmente para los sectores más vulnerables.
Un modelo agotado
"En estos últimos 20 años hubo crecimiento, estancamiento y una crisis sistémica. Se trata de un agotamiento del modelo político-económico fallido, donde el consumo se financiaba con déficit y luego endeudamiento", explicó Agustín Salvia, director del ODSA, durante la presentación del informe titulado "Deudas sociales en la Argentina del siglo XXI (2004-2024). Fin de ciclo y futuro abierto".
Salvia vinculó las políticas de ajuste implementadas por el gobierno de Javier Milei, como la devaluación y la reducción del gasto público, con las consecuencias en la calidad de vida de la población: "Estamos en un proceso de transición que busca desarmar las trampas que nos llevaron al subdesarrollo y la pobreza, pero estas medidas han tenido un impacto severo".
Infancias en situación crítica
El informe arroja datos particularmente preocupantes sobre las infancias: el 65,5% de los menores de entre 0 y 17 años vive en situación de pobreza, y dos de cada 10 niños están en pobreza extrema. "El índice de pobreza infantil no para de empeorar desde 2018", advirtió Salvia.
Ingresos insuficientes y precariedad laboral
La situación económica sigue siendo crítica para la mayoría de los hogares. Según el informe, el 47% de las familias no logra cubrir sus necesidades básicas, cifra que se eleva al 75,3% en los estratos más bajos. Además, solo uno de cada 10 hogares urbanos tiene capacidad de ahorro mensual, mientras que el 60% de los trabajadores están en situación de precariedad laboral o directamente desempleados.
"La población no siente alivio en el bolsillo. Si bien bajó la inflación, los gastos fijos como luz o agua han cambiado la dinámica del consumo", explicó Salvia. Este ajuste también se refleja en la dificultad de acceso a la atención médica, medicamentos y servicios esenciales, problemas que afectan especialmente a los sectores socioeconómicos bajos.
Inseguridad alimentaria y asistencia estatal
La inseguridad alimentaria es otro de los puntos críticos: uno de cada cuatro hogares no logra acceder a una dieta adecuada, y en uno de cada 10 se registra inseguridad alimentaria severa. Paralelamente, el 36,3% de los hogares depende de algún tipo de asistencia estatal, ya sea nacional, provincial o municipal.
Una deuda social creciente
Pese a la leve mejora proyectada para los próximos meses, los índices de pobreza, indigencia e inseguridad alimentaria reflejan una crisis estructural que aún no encuentra solución. "El camino hacia un modelo económico sostenible y equitativo sigue siendo incierto, y mientras tanto, millones de argentinos enfrentan diariamente dificultades para cubrir sus necesidades más básicas", concluyó el director del ODSA.
La urgencia por medidas que reviertan esta tendencia es evidente, especialmente para garantizar un futuro digno para las infancias y los sectores más vulnerables de la población.

