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Según el reporte al que accedió la agencia, el índice de irregularidad crediticia familiar llegó al 7,8 % en octubre, lo que representa un salto de 5,5 puntos porcentuales respecto al mismo mes del año anterior. Este crecimiento sostenido en los atrasos se concentra principalmente en los préstamos personales y las tarjetas de crédito, los segmentos más sensibles a las restricciones financieras de los hogares.
El BCRA detalló que la morosidad en los préstamos personales alcanzó casi el 9,9 % del total de créditos de ese tipo, con un aumento interanual de 6,5 puntos porcentuales. Asimismo, la irregularidad en las tarjetas de crédito se ubicó en 7,7 % en octubre, también con un fuerte crecimiento anual. En contraste, los créditos hipotecarios presentaron niveles relativamente estables, alrededor del umbral del 1 %.
El informe incluyó también un panorama del comportamiento de la mora en otros segmentos del sistema financiero: la morosidad en las empresas subió de 0,7 % a 1,9 % en el año, particularmente en préstamos prendarios, y al consolidar los datos de hogares y firmas, el índice general de irregularidad del sistema financiero alcanzó el 4,5 % en noviembre, la cifra más alta desde fines de 2021.
El avance continuo de la morosidad familiar se da en un contexto económico con tasas de interés elevadas y presión sobre los ingresos reales de los hogares, lo que complica el cumplimiento oportuno de obligaciones crediticias, especialmente las más flexibles como las personales y de tarjetas.
Este récord histórico de créditos en mora se suma a otros indicadores que reflejan el desafío que enfrentan los hogares argentinos para sostener sus pagos en un clima de costos de vida elevados y restricciones de ingresos.

