25/11/2025

Crisis económica

La morosidad familiar alcanza su nivel más alto en 15 años

El economista Christian Buteler advirtió que el nivel de morosidad en los créditos de las familias argentinas es “el más alto en los últimos 15 años”, una situación que atribuye a salarios que no logran ajustarse a la inflación y a tasas de interés que nunca bajaron lo suficiente.

Según Buteler, “afecta a la capacidad de pago de las familias, convirtiendo los créditos en una carga insostenible”. En diálogo con la radio Splendid AM990, explicó que no se trata tanto del endeudamiento en sí —algo común en economías más desarrolladas— sino de que una gran parte de la deuda es para consumo habitual, generado por la urgencia cuando los ingresos no alcanzan.

El economista detalló que, a principios de este año, pese a una fuerte desaceleración de la inflación, las tasas de costo financiero total para créditos personales rondaban entre 140 % y 150 %, mientras que los salarios crecían solo entre un 20 % y 25 % anual. “Nunca las tasas de los créditos acompañaron la baja de la inflación”, remarcó, señalando que incluso bancos consolidados ofrecen esos costos a clientes de larga data.

Buteler también criticó el rol del Estado. Señaló que, en lugar de dinamizar la economía, el crédito se ha transformado en un “salvavidas de plomo” bajo las condiciones actuales. Propone que el Gobierno “deje de tomar tanta deuda del mercado”: una menor demanda por parte del Estado liberaría pesos que los bancos podrían destinar al crédito, generando competencia y, por ende, una baja de las tasas de interés. Agregó que, aunque compiten bancos y fintechs, no hay presión para bajar las tasas “mientras el Ejecutivo sea un demandante de dinero”.

En su lectura, los préstamos personales se llevan la peor parte: hoy tienen más de un 9 % de morosidad, y según Buteler, ese es justamente “el punto principal donde hay que mejorar las condiciones”.

Los datos oficiales del Banco Central (BCRA) respaldan su advertencia. Según el Informe sobre Bancos, en septiembre la morosidad de los hogares subió al 7,3%, la cifra más alta registrada desde que comenzaron los registros en 2010. Dentro de ese segmento, los préstamos personales registraron una mora del 9,1%, mientras que las tarjetas de crédito subieron al 7,4%. Por su parte, el endeudamiento de las empresas mostró un deterioro más leve: su ratio de irregularidad se ubicó en 1,7%. 

Este escenario representa una doble presión para las familias trabajadoras: no solo cuesta acceder al crédito, sino que repagarlo se vuelve cada vez más difícil, y el Estado, según Buteler, podría hacer más para aliviar esa carga.

Cafecito