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El secretario general adjunto de la seccional, Roberto Bonetti, sostuvo que el proyecto implica una “precarización laboral” y apuntó directamente contra los senadores que resulten electos por el peronismo y voten a favor. “Aquellos que llegaron con boletas del Partido Justicialista o símbolos peronistas y levanten la mano para aprobar esta ley deben ser expulsados por traición”, afirmó durante el acto.
En el escenario montado frente al Parlamento, los dirigentes recordaron la figura del abogado laboralista Norberto Centeno, redactor de la Ley de Contrato de Trabajo secuestrado y asesinado durante la última dictadura, y defendieron la vigencia de esa norma. “La Ley de Contrato de Trabajo no tiene por qué tocarse; habla de los derechos y obligaciones de trabajadores y empresarios”, señaló Bonetti. Y agregó: “Si algo debe actualizarse son los convenios colectivos, pero nunca la ley madre que protege al trabajador”.
El dirigente también reclamó mayor protagonismo del movimiento obrero. “Los trabajadores deben volver a ser el motor de la historia productiva del país y la columna vertebral del movimiento nacional”, expresó, al tiempo que pidió recuperar la unidad sindical. Según indicó, el salario metalúrgico quedó rezagado frente al costo de vida y “hoy muchos compañeros están por debajo de la línea de pobreza”.
De acuerdo con datos del INDEC, la canasta básica total para una familia tipo continúa marcando el umbral de pobreza y se actualiza mensualmente con la inflación, una referencia que los gremios vienen utilizando para denunciar la pérdida de poder adquisitivo en paritarias.
Sobre los incidentes registrados en los alrededores del Congreso durante la jornada, la conducción de la UOM Capital denunció provocaciones. Desde el gremio calificaron los disturbios como un “show televisivo” y aseguraron que hubo infiltrados. “El poder político, cuando carece de respuestas, recurre a sistemas de provocación para deslegitimar el reclamo obrero”, sostuvieron.
La movilización formó parte de una jornada de protesta más amplia de la CGT y organizaciones sindicales que presionan para frenar la reforma laboral en el Senado, en un clima de fuerte tensión entre el Gobierno y las centrales obreras por los cambios en las condiciones de contratación, indemnizaciones y financiamiento sindical.

