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Durante el encuentro, los dirigentes alertaron sobre el deterioro sostenido de las condiciones de vida. “Estamos viendo una pérdida constante del poder adquisitivo, un crecimiento de la desigualdad y un aumento de la exclusión social que golpea de lleno a los trabajadores”, señalaron. En esa línea, remarcaron la necesidad de fortalecer la articulación entre el movimiento sindical y la Iglesia para “visibilizar estas problemáticas y promover iniciativas que ayuden a mitigar sus efectos”.
El diagnóstico coincide con distintos informes recientes que muestran que los salarios vienen perdiendo frente a la inflación en varios sectores, mientras crece la informalidad y se agrava la situación del empleo, especialmente entre los jóvenes.
En el marco de los 50 años del último golpe de Estado, las centrales sindicales también respaldaron el pronunciamiento de la Conferencia Episcopal Argentina, que reafirmó el “Nunca Más” a la dictadura y el compromiso con una democracia basada en la justicia social y los derechos humanos.
Como parte de esta articulación, las organizaciones acordaron impulsar una serie de acciones conjuntas durante la semana del 21 de abril. El objetivo será visibilizar el hambre y conmemorar el primer aniversario del fallecimiento del Papa Francisco, destacando su legado en defensa de los sectores más vulnerables. “Vamos a poner en valor su prédica por la justicia social y su llamado permanente a la solidaridad”, expresaron.
Además, en la reunión se planteó la preocupación por el impacto de la reciente reforma laboral, a la que consideraron regresiva en términos de derechos, el aumento de la desocupación y la situación crítica en los barrios populares, donde el consumo de drogas entre jóvenes aparece como una de las principales alarmas sociales.
Finalmente, los participantes también manifestaron inquietud por el escenario internacional y advirtieron sobre “el peligro de involucrar al país en conflictos bélicos a partir de declaraciones irresponsables”, en referencia a la política exterior del Gobierno.
Con este frente común, las CTA y la Pastoral Social buscan instalar en la agenda pública el impacto concreto del ajuste sobre los trabajadores y abrir un espacio de acción conjunta frente a una crisis que, aseguran, “ya se siente con fuerza en los hogares argentinos”.

