El evento, que se extendió por tres días, culminó este viernes con la participación destacada del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y los secretarios generales de las tres principales centrales sindicales argentinas.
Durante la jornada de clausura, Kicillof enfatizó la importancia de la unidad en el movimiento obrero argentino: "Hay muchas discusiones sobre la unidad del campo popular, la unidad del pueblo en Argentina, y en mi experiencia, es que los que siempre dan el primer paso en materia de unidad, en nuestro país, no son los dirigentes políticos, sino los representantes de los trabajadores. Es un ejemplo que históricamente nos han dado".
Rafael Freire, secretario general de la CSA, alertó sobre el avance de las derechas en la región y su impacto en la clase trabajadora: "Sin educación, sin vivienda, sin trabajo, las democracias no sirven. En CSA entendemos que la mejor manera de defender a la democracia es volviendo a tener buenos salarios, que las personas puedan ser felices con sus salarios, y no esa idea de los empresarios de precarizar cada vez más".
Hugo Godoy, secretario general de la CTA, valoró la resistencia de las centrales sindicales frente al avance de la extrema derecha en América Latina: "Cuando tomaron la decisión de hacer este encuentro en la Argentina fue una expresión más de solidaridad con el pueblo argentino y de expresión de rechazo a esas políticas de reducción de derechos que en Argentina encabeza Milei".
La CTA Autónoma es una de las 50 centrales sindicales que integran la CSA, representando a aproximadamente 55 millones de trabajadores en 21 países de América. Este encuentro en Buenos Aires también sirvió para avanzar en la organización del próximo Congreso de la Confederación, programado para mayo en República Dominicana.

