El esquema surgió tras un acuerdo firmado en mayo con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y la Asociación de Supervisores de la Industria Metalúrgica (ASIMRA), que garantizó la preservación de los puestos de trabajo hasta diciembre. Durante los días de suspensión, los operarios percibirán el 50% del salario en carácter no remunerativo, con resguardo de ítems como aguinaldo, vacaciones y premios.
Desde la UOM señalaron que la medida busca evitar despidos masivos. “Alrededor de 500 trabajadores no prestarán tarea en la producción de celulares una semana cada mes”, explicó un delegado en declaraciones a Aire Libre FM. Según el sindicato, la empresa llegó a evaluar la cesantía de 200 operarios antes de consensuar el esquema actual.
El contexto de la crisis está directamente vinculado al decreto 333/2025, que redujo los aranceles a la importación de teléfonos celulares del 16% al 8% y fijó su eliminación total a partir de enero de 2026. La política oficial, que también bajó impuestos internos, busca abaratar precios para los consumidores, pero en la industria fueguina advierten que la medida debilitó la competitividad frente a productos importados y pone en riesgo más de 7.000 empleos directos.
Mientras tanto, las plantas de autopartes y televisores de Mirgor continúan operando sin cambios. El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, defendió la liberalización del mercado y aseguró que “el beneficio neto será para los consumidores” y que el impacto laboral será “parcial y acotado” en la isla.
Para los trabajadores, la preocupación es la incertidumbre inmediata. “El empleo dependerá de lo que pase con la macroeconomía y la regulación en los próximos meses”, remarcaron desde la UOM. La tensión entre la apertura comercial y la defensa del régimen industrial fueguino se mantiene como uno de los principales focos de conflicto laboral en el sur del país.

