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En ese contexto, el titular del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFYB), Marcelo Peretta, lanzó duras críticas contra los laboratorios nacionales y planteó un escenario de fuerte tensión en la industria. “Ahora los laboratorios argentinos tienen la opción de dejar de robar inventos ajenos, apoyar la innovación y cumplir la ley internacional de patentes farmacéuticas, o intentar voltear al presidente Milei como hicieron con Arturo Illia en su momento, algo que no descarto”, afirmó.
Peretta también apuntó contra las prácticas comerciales del sector y advirtió sobre posibles cambios estructurales que podrían impactar en el empleo. “Aquellos que están nucleados en Cilfa deberán optar entre competir o persistir con sus prácticas de vender remedios caros financiando a médicos, periodistas y políticos”, sostuvo, y agregó: “Los laboratorios deberán cambiar de verdad, antes de que sea tarde y se abra la importación de medicamentos y terminen fundidos como las textiles, las metalúrgicas y empresas del caucho”.
La discusión se da en un contexto donde el precio de los medicamentos viene siendo una de las principales preocupaciones de trabajadores y jubilados. Según datos de organismos como el PAMI y relevamientos privados, los remedios acumularon aumentos por encima de la inflación en el último año, afectando el poder adquisitivo y el acceso a tratamientos.
Desde el sector empresarial, en tanto, advierten que una flexibilización total del sistema de patentes podría poner en riesgo la producción nacional y miles de puestos de trabajo, además de favorecer la concentración en grandes laboratorios internacionales.
Con posiciones enfrentadas, la desregulación abre un nuevo capítulo en la disputa por el modelo farmacéutico en Argentina, donde se cruzan intereses económicos, acceso a la salud y el futuro laboral de miles de trabajadores del sector.

