14/11/2025

Observatorio de la Cadena Láctea Argentina

Quiebra La Suipachense: 143 familias sin ingreso y un pueblo “desangrándose”

La histórica empresa láctea La Suipachense, con más de 70 años de actividad, quebró y dejó sin empleo a 143 trabajadores y trabajadoras en Suipacha, una localidad donde la planta era uno de los principales motores económicos.

El grupo venezolano Maralac, que también administraba ARSA —firma que elaboraba los yogures y postres SanCor y que la semana pasada fue declarada en quiebra— quedó inhabilitado para seguir operando en el país.

El secretario general de Atilra Chivilcoy, Cristian Fenoglio, confirmó que la caída de la empresa se produjo luego de meses de conflicto y atraso salarial: “Nos encontramos 84 días en un acampe fuera de la fábrica aguantando y tratando de cuidar la empresa, y esta semana cayó la quiebra”, explicó en diálogo con AM 750. Agregó que desde julio los trabajadores no cobran: “Estamos acompañando a los compañeros. La comunidad de Suipacha se está desangrando. Es lo que se ve y lo que nos dicen los habitantes del pueblo”.

El Juzgado Civil y Comercial N°7 de Mercedes ordenó la inhabilitación de la compañía, la clausura del establecimiento, la incautación de documentación contable y la inhibición de bienes. También dispuso que el administrador de Maralac, el venezolano Jorge Luis Borges León, quedara inhabilitado por un año para ejercer funciones comerciales y sometido a autorización judicial para salir del país, luego de que la firma incumpliera la intimación para presentar un plan de reactivación.

El cierre de La Suipachense se suma al de ARSA, que elaboraba marcas como Shimy, Sancorito, Sublime y Vida, y que dejó a otros 400 empleados sin trabajo. En total, más de 540 familias quedaron sin ingreso directo por la caída de ambas empresas.

Según datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), en el último año más de 20 pymes del sector cerraron o redujeron producción debido al aumento de costos, la caída del consumo y las dificultades para acceder a financiamiento. Esta tendencia profundiza la preocupación sindical: para Atilra, la quiebra de La Suipachense es “otro golpe directo al trabajo en un sector que ya venía muy castigado”.

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