Según el informe, 6 de cada 10 encuestados creen que en los próximos seis meses la situación económica empeorará. Esta percepción negativa se intensifica por el temor a la pérdida del empleo, una preocupación compartida por el 61% de los trabajadores consultados. "La propia Secretaría de Trabajo estima que se perdieron en el sector privado unos 124.000 puestos de trabajo", explicó Righes, analista de INDAGA-RSO, señalando que esta disminución de empleo genera una ansiedad comprensible en un contexto donde las empresas venden y producen cada vez menos.
El estudio también destaca que el salario promedio de los encuestados es de 1.100.000 pesos, apenas un 20% por encima de la canasta básica, fijada en 900.000 pesos. Esto sugiere que una gran parte de los trabajadores no registrados, que suelen ganar menos, estaría por debajo del umbral de la pobreza. En este sentido, el poder adquisitivo y de consumo sigue sin recuperarse, dejando a los trabajadores en una situación precaria. De hecho, apenas el 4% de los encuestados puede ahorrar, mientras que el 45% no llega a fin de mes, y el 49% sólo logra cubrir sus necesidades básicas sin margen para el ahorro.
La encuesta también revela que el endeudamiento se ha convertido en una constante para la mayoría de los trabajadores. El 66% de los encuestados admitió estar endeudado, con un 50% de ellos arrastrando saldos en tarjetas de crédito, un 18% con créditos bancarios, y un 10% endeudado con plataformas digitales. Un preocupante 4% de los trabajadores ha recurrido a prestamistas del barrio, una opción riesgosa y costosa.
A pesar de las declaraciones del presidente Javier Milei, quien ha sostenido que “los salarios empezaron a ganarle a la inflación”, los resultados de esta encuesta contradicen ese optimismo oficial. Los datos de consumo, empleo y producción también reflejan una realidad económica en declive. Solo el 11% de los trabajadores cree que su situación mejorará en los próximos seis meses, mientras que un 59% anticipa un empeoramiento.
Estas cifras revelan un cambio significativo en la percepción del plan de gobierno. Muchos de quienes inicialmente apoyaban la gestión actual han perdido la fe en sus promesas. Sin embargo, la principal oposición, el peronismo, aún no logra capitalizar este descontento creciente entre la población.

